Vale, por aquí empieza todo, en modo casual. Es el vecino al que saludas cuando te lo cruzas, la cajera del supermercado, la chica pelirroja del gimnasio, la amiga de tu prima…
Hay relaciones que se quedan aquí para siempre, como estancadas. No hay interés en que vayan a ninguna parte.
Hay otras que por afinidad, por actividades en común o por necesidad, pasan al siguiente círculo.
Hay veces que relaciones que estuvieron en círculos más cercanos acaban volviendo a este,
por desagrado de lo que encuentras al profundizar,
por conflictos
o simplemente por distanciamiento.
El siguiente círculo
te espera.
Del saludo casual al primer roce real. Cuando el otro deja de ser cualquiera y empieza a tener nombre.
Siguiente círculo · Afinidad →