Dinos qué carta tienes en la mano y su gemela despertará aquí.
Hay dos estrellas en la baraja, y no son la misma. ¿Cuál es la tuya?
Las cartas de personaje son cinco, y cada una hace su gesto. ¿Quién te encontró?
¿Es esta la que tienes en la mano?
Para que la carta recuerde por dónde anduvo.
Se marca la carta, no a ti.
No se publica tu nombre ni tu correo —solo el sitio y tu frase—,
nunca tu calle ni tu portal. Se pregunta una vez y ya está: aquí no
hay un solo medidor ni rastreador. Y no se utiliza para fines
publicitarios.
El sitio y la ciudad. Nunca una dirección.
Y esto es todo lo que ha andado antes de llegar a ti.
Estas cinco están numeradas: cada ejemplar escribe su propio diario.
Viaja escribiendo un poema entre desconocidos. Esto es lo que lleva escrito.
Déjala donde tú la habrías querido encontrar: entre las páginas de un libro que nadie coge, en el respaldo de un banco con vistas, en la barra de un café a la hora en que no hay nadie. Un sitio con alma, y algo de sombra para que espere tranquila.
Y si te apetece, hazle una foto en su nuevo escondite y etiquétanos en @araninwonderland — nos encanta seguir su viaje.
Ninguna carta es tuya;
todos los encuentros sí.