Van de mano en mano, y cada una escribe un poema con las frases de quienes la encuentran.
mis casualidades
Contando las cartas…
Ninguna de estas cartas se queda quieta. Así es como funciona.
En un libro, en un banco, en la barra de un café. Alguien la dejó ahí a propósito, para ti o para quien llegara. Escaneas su código y su gemela despierta en la pantalla.
Y la carta se da la vuelta para enseñarte su cielo: todos los sitios por donde ha andado antes de llegar a tus manos. Del lugar solo se publica el nombre si es un sitio público, y si no, el barrio. Nunca la calle ni el portal.
Una línea para quien la encuentre después de ti. Cada carta va escribiendo un poema entre desconocidos, y esa es la única manera de que crezca.
Déjala donde tú la habrías querido encontrar. Un sitio con alma, y algo de sombra para que espere tranquila. El encuentro se queda en tu baraja para siempre; la carta, no.
Cada vez que alguien la encuentre en cualquier parte del mundo, se encenderá una luz nueva en este mapa. Si te apetece, hazle una foto en su escondite y etiquétanos en @araninwonderland.
Ninguna carta es tuya; todos los encuentros sí.